viernes, 3 de diciembre de 2021

Detección y solución de problemas relacionados con las alarmas del respirador

 ■  Cuando suenan las alarmas del respirador: Revise primero al paciente, y si no es obvia la deficiencia respiratoria, revise el respirador para determinar la causa del problema.

■  Paciente con deficiencia respiratoria: Intente tranquilizar al paciente, pero si no es posible, desconéctelo de inmediato del respirador y emprenda ventilación manual con oxígeno al 100% mediante BVM.

Notifique INMEDIATAMENTE al neumoterapeuta y al médico (véase la página anterior).

Alarma de respirador

Intervención de enfermería

 Presión baja Generalmente causada por des- conexión o fugas del sistema.

•  Vuelva a conectar al paciente al ventilador.

•  Revise el manguito e ínflelo de nuevo si fuera necesario (si está roto, debe reemplazarse).

•  Revise las conexiones y apriete o reemplace conforme sea necesario.

•  Revise la colocación de la sonda ET (ausculte los campos pulmonares, asegúrese de que los ruidos respiratorios sean iguales y bilaterales).

 Presión alta Generalmente se debe a resistencia del sistema, ya sea por acodamiento de un tubo o agua dentro de éste, por que el pa- ciente lo muerda, por abundancia de secreciones abundantes u obstrucción de la sonda ET.

•  Aspire al paciente si se sospecha de secreciones.

•  Coloque un “bloque interdental”.

•  Acomode la cabeza y el cuello del paciente o reposicione la sonda.

•  Podría ser necesario sedar al paciente para que no se resista al respirador, pero sólo después de haber excluido causas físicas o mecánicas.

Frecuencia respiratoria elevada Puede ser provocada por ansiedad o dolor, secreciones en la sonda ET o la cánula, o por hipoxia.

•  Aspire las secreciones.

•  Identifique la causa de la ansiedad (p. ej., dolor, estímulos ambientales, incapacidad para comunicarse, inquietud, etcétera).

•  Valore la oxigenación.

Menor volumen de exhalación Generalmente se debe a desco- nexión de un tubo o a un sello inadecuado.

•  Revise/infle de nuevo el manguito; si la sonda endotraqueal está rota, se debe reemplazar.

•  Revise las conexiones; apriete o reemplace si fuera necesario; revise la colocación de la sonda ET, conecte otra vez al ventilador.


jueves, 2 de diciembre de 2021

Paciente ventilado en caso de deficiencia respiratoria


 Deficiencia respiratoria repentina y grave

  • Desconecte los tubos del respirador de la sonda endotraqueal y ventile al pacien- te de forma manual.
  • Notifique INMEDIATAMENTE al neumoterapeuta y al médico.

Si la ventilación manual es fácil

  • Es probable que el ventilador sea la fuente del problema. Avise al neumoterapeuta.
  • El neumoterapeuta debe revisar el ventilador mientras se ventila al paciente de manera manual.
  • Podría ser necesario cambiar el ventilador si no se encuentra el problema.

Si la ventilación manual es difícil

Desalojo

■  Si el tubo se ha desalojado, retírelo y ventile al paciente de forma manual.

■  Aspire la orofaringe para eliminar secreciones.

■  Notifique al neumoterapeuta y al médico INMEDIATAMENTE y ayude durante la reintubación.

Obstrucción

■  Aspire la sonda ET para limpiar las secreciones. Notifique al neumoterapeuta.

■  Si no se elimina la obstrucción o no pasa la sonda de succión, desentube y ventile de forma manual (si es necesario, aspire la orofaringe para eliminar las secreciones).

■  Notifique INMEDIATAMENTE al neumoterapeuta y al médico.

Neumotórax

■  Si después de verificar la permeabilidad de vías respiratorias, ET y ventilador, la ventilación sigue siendo inefectiva, revise y ausculte el pecho del paciente.

■  Si el movimiento de la pared torácica es desigual, se reduce el movimiento de aire de un lado, o ambos, podría tratarse de neumotórax por tensión (otras causas podrían ser colocación incorrecta de la sonda ET o atelectasia).

■  Notifique INMEDIATAMENTE al neumoterapeuta y al médico.

Equipo

■  Revise que no haya fugas de aire en el manguito (mida la presión de éste si cuenta con un manómetro).

Notifique al neumoterapeuta y al médico si no es posible corregir la fuga de aire.

Nota: Si siguen los problemas con la ventilación y no es posible determinar una causa física 

o mecánica, considere sedar al paciente.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Oximetría de pulsos

Este acápite va relacionado a los cuidados enfermeros que se debe realizar cuando la saturación empieza a disminuir.  

SpO2 > 95%

  • Se considera normal y generalmente no requiere intervención cruenta.
  • Siga con la vigilancia de rutina del paciente.

SpO2 91 a 94%

  • Se considera como limítrofe.*
  • Verifique la colocación de la sonda y ajústela, si fuera necesario. 
  • Inicie oxígeno a 2 L/min hasta SpO2 > 95%.

SpO2 85 a 90%

  • Intervención inmediata si SpO2 < 91%. Eleve la cabeza del paciente y aliéntelo a toser o respirar profundamente.
  • Valore la vía respiratoria y aspire cuanto sea necesario.
  • Administre oxígeno y ajuste hasta lograr SpO2 > 95%.
  • Si la situación empeora o no mejora, emprenda ventilación manual y prepárese para intubar.

SpO2 < 85%

  • Administre oxígeno al 100%, coloque al paciente en posición vertical, in- díquele que tosa o respire profundamente y aspire cuanto sea necesario.
  • Emprenda ventilación manual y prepárese para intubar si la situación empeora o no mejora.
  • Considere el uso de agentes neutralizantes para posible depresión respiratoria inducida por fármacos.

NOTA: *Interprete estas lecturas en función del contexto general del paciente, su historia clínica y exploración física.

NUNCA demore el tratamiento sólo en función de una lectura “normal” de SpO2 (p. ej., la lectura de SpO2 normal de un paciente hipovolémico podría llevar a pasar por alto una enfermedad potencialmente fatal).


Factores que suelen conducir a interpretaciones erróneas de la SpO2

Elevaciones falsas

  • Anemia.
  • Alcalosis.
  • CO (envenenamiento por monóxido de carbono).
  • Hipovolemia.
  • Movimiento del paciente.

Disminuciones falsas

  • Extremidades frías.
  • Medicamentos (vasoconstrictores).
  • Barniz de uñas/infección ungueal.
  • Movimiento del paciente.
  • Circulación periférica deficiente.
  • Enfermedad de Reynaud.

 
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