1. La valoración como base del proceso de enfermería
La valoración es la primera
etapa del proceso de enfermería. Consiste en recoger, organizar y validar de
forma sistemática datos subjetivos y objetivos sobre el estado de salud de la
persona, para sustentar el diagnóstico, la planificación, la ejecución y la
evaluación del cuidado (1). El proceso de enfermería se describe como un
proceso de pensamiento crítico en cinco pasos, y la valoración es el primero,
pues permite conocer el estado de salud y los problemas sanitarios de cada
paciente (2). La taxonomía NANDA-I sigue esta lógica. Su edición 2024-2026 usa
los Patrones Funcionales de Salud como marco de valoración para guiar la
recogida de datos y aumentar la exactitud del diagnóstico enfermero (3).
Los datos se clasifican en:
•
Subjetivos: lo que el paciente refiere (síntomas,
percepciones).
•
Objetivos: lo que el profesional observa o mide
(examen físico, signos vitales, escalas).
•
Primarios
o secundarios: según
provengan del paciente o de la familia, el expediente u otros profesionales.
2. Historia
clínica de enfermería
Es el registro sistemático,
legal y cronológico de la valoración, los diagnósticos, las intervenciones y la
evolución del paciente. Garantiza la continuidad del cuidado, permite la
comunicación entre profesionales y respalda la práctica desde el punto de vista
ético y legal (1,4). Sus componentes habituales son:
•
Datos
de filiación.
•
Motivo
de consulta o ingreso.
•
Antecedentes
personales y familiares.
•
Valoración
por patrones o necesidades.
•
Diagnósticos
de enfermería.
•
Plan
de cuidados.
•
Notas
de evolución.
3. Anamnesis
La anamnesis es la
entrevista estructurada que obtiene la información subjetiva. Incluye (4,5):
•
Motivo
de consulta.
•
Historia
de la enfermedad actual, con localización, cualidad, intensidad, cronología,
factores agravantes y atenuantes, y síntomas asociados.
•
Antecedentes
patológicos, quirúrgicos, alérgicos, farmacológicos, gineco-obstétricos y
familiares.
•
Hábitos,
situación psicosocial y entorno.
La calidad de la entrevista
depende de la comunicación terapéutica, la escucha activa y la adaptación a las
barreras del paciente (edad, nivel de conciencia, idioma, cultura) (5).
4. Examen
físico
Es la valoración objetiva
céfalo-caudal o por sistemas, mediante cuatro técnicas en este orden: inspección,
palpación, percusión y auscultación. La excepción es el abdomen, donde la
auscultación precede a la percusión y la palpación (4,5). Su finalidad es
confirmar o descartar hallazgos de la anamnesis, detectar alteraciones y
establecer una línea base para comparar la evolución. Incluye:
•
Estado
general.
•
Piel
y anexos.
•
Cabeza
y cuello.
•
Tórax
y pulmones.
•
Sistema
cardiovascular.
•
Abdomen.
•
Sistema
neurológico.
•
Sistema
musculoesquelético.
•
Genitourinario.
5. Signos
vitales
Son parámetros que reflejan
las funciones fisiológicas básicas y son indicadores sensibles de estabilidad o
deterioro clínico (1).
|
Parámetro |
Referencia en adultos (aprox.) |
|
Temperatura |
36,0–37,5 °C |
|
Frecuencia
cardíaca |
60–100 lpm |
|
Frecuencia
respiratoria |
12–20 rpm |
|
Presión
arterial |
Normal
<120/80 mmHg (clasificación ACC/AHA) (6) |
|
Saturación de
oxígeno (SpO₂) |
≥95 % a nivel
del mar |
La SpO₂ normal desciende en poblaciones que
viven a gran altitud, por lo que debe interpretarse con valores de referencia
locales. También se incluyen el dolor, como quinto signo vital en muchas
instituciones, y la SpO₂
(1,6).
6. Escalas de
valoración
Las escalas son instrumentos
estandarizados que convierten la observación clínica en una puntuación. Así
reducen la subjetividad, favorecen la comunicación entre profesionales y
orientan intervenciones preventivas.
6.1 Escala de coma de Glasgow
(GCS)
Fue publicada por Teasdale y
Jennett en 1974 para evaluar el nivel de conciencia (7). Se publicó
originalmente con 14 puntos, pasó a 15 en 1977 al incorporar la flexión anormal
en la respuesta motora, y se revisó de nuevo en 2014 (siempre con 15 puntos),
con énfasis en la presión en lugar del dolor y con la categoría «no evaluable»
(NT) en cada sección (8,9). Evalúa tres dominios (ocular, verbal y motor), con
4, 5 y 6 categorías respectivamente, y la suma va de 3 a 15, donde un puntaje
menor indica peor respuesta (8). Interpretación habitual: 13–15 leve, 9–12
moderado y ≤8 grave o coma.
6.2 Escala de Braden
Fue desarrollada para
identificar precozmente a los pacientes en riesgo de formar úlceras por
presión, y consta de seis subescalas: percepción sensorial, humedad de la piel,
actividad, movilidad, fricción y cizallamiento, y nutrición (10). El puntaje
total va de 6 a 23, y un valor menor indica mayor riesgo (10). Las categorías
más usadas son ≤9 riesgo muy alto, 10–12 alto, 13–14 moderado y 15–18 bajo.
Estos puntos de corte son convenciones y no forman parte del instrumento de
1987. Un estudio multicéntrico posterior evaluó su validez predictiva en
distintos entornos (hospitales de tercer nivel, centros para veteranos y
centros de enfermería especializada) y buscó definir puntos de corte
específicos (11).
6.3 Escala de Morse (riesgo de
caídas)
Contiene seis ítems
puntuables, y en su estudio de desarrollo el análisis discriminante clasificó
correctamente al 80,5 % de los pacientes (12). Los ítems son antecedente de
caídas, diagnóstico secundario, ayuda para la deambulación, vía endovenosa,
marcha y estado mental. El puntaje va de 0 a 125. Una clasificación frecuente
es 0–24 sin riesgo, 25–44 riesgo bajo o moderado y ≥45 riesgo alto. Los propios
autores señalan que cada institución debe definir los puntos de corte según el
perfil de riesgo de sus pacientes (12,13).
6.4 Escala visual analógica
del dolor (EVA)
La International Association
for the Study of Pain define el dolor como una experiencia sensorial y
emocional desagradable (15). Por eso su valoración depende del autorreporte. La
EVA es una línea de 10 cm, donde 0 significa «sin dolor» y 10 «el peor dolor
imaginable», que se puntúa en milímetros o centímetros (14). Se interpreta como
leve (1–3), moderado (4–6) o intenso (7–10). Se complementa con la escala
numérica y la de caras (Wong-Baker) en niños o pacientes con dificultad de
comunicación.
7. Balance
hídrico
Es el registro y la
comparación de los ingresos y egresos de líquidos en un período definido,
generalmente 24 horas (1):
Balance = ingresos − egresos
•
Ingresos: líquidos orales, parenterales,
alimentación enteral y agua de los alimentos.
•
Egresos: diuresis, deposiciones líquidas,
vómitos, drenajes, sangrado, sonda nasogástrica y pérdidas insensibles (piel y
respiración), estimadas en unos 0,5 mL/kg/h. Aumentan con la fiebre, la
taquipnea y la altitud.
Un balance positivo
sostenido orienta a sobrecarga de volumen (edema, ganancia de peso, ↑ presión
arterial), y uno negativo, a deshidratación o hipovolemia. Es esencial en
pacientes críticos, renales, cardiópatas, quirúrgicos y pediátricos (1).
8.
Identificación de necesidades básicas
Este enfoque se sustenta en
dos referentes teóricos. El primero es la jerarquía de necesidades de Maslow
(fisiológicas, seguridad, pertenencia, estima y autorrealización) (17). El
segundo son las 14 necesidades de Virginia Henderson, según las cuales la
enfermería consiste en ayudar a la persona a satisfacerlas o a lograr su
independencia. Estas van desde respirar, comer y beber, eliminar, moverse,
dormir y mantener la temperatura corporal, hasta comunicarse, aprender y
recrearse (16). La valoración identifica qué necesidades están alteradas y si
la causa es falta de fuerza, conocimiento o voluntad. Después se formulan los
diagnósticos NANDA-I y se priorizan las intervenciones (3,16).
Referencias
bibliográficas (Vancouver)
1. Potter PA, Perry AG, Stockert PA, Hall A. Fundamentos de
enfermería. 12.ª ed. Barcelona: Elsevier; 2026. Disponible en:
https://shop.elsevier.com/books/fundamentos-de-enfermeria/potter/979-13-7003-009-4
(la 11.ª ed., 2023, en https://shop.elsevier.com/books/fundamentos-de-enfermeria-edicion-premium/potter/978-84-1382-422-2)
2. Elsevier Connect. Proceso de enfermería en cinco pasos:
pensamiento crítico y valoración (Internet). Elsevier; 2019 (citado 30 sep 2026).
Disponible en:
https://www.elsevier.com/es-es/connect/enfermeria/proceso-de-enfermeria-en-cinco-pasos-pensamiento-critico-y-valoracion2
3. Herdman TH,
Kamitsuru S, Takáo Lopes C, editores. NANDA International nursing diagnoses:
definitions and classification, 2024-2026. 13.ª ed. Nueva York: Thieme; 2024. Disponible en:
https://lp.thieme.de/textbook/nanda.html
4. Bickley LS, Szilagyi PG, Hoffman RM, Soriano RP. Bates.
Guía de exploración física e historia clínica. 14.ª ed. Barcelona: Wolters
Kluwer; 2026. Disponible en: https://shop.lww.com/p/9788410871144
5. Jensen S. Valoración de la salud en enfermería.
Barcelona: Wolters Kluwer; 2013. Disponible en:
https://shop.lww.com/p/9788415684350
6. Whelton PK,
Carey RM, Aronow WS, Casey DE Jr, Collins KJ, Dennison Himmelfarb C, et al.
2017 ACC/AHA guideline for the prevention, detection, evaluation, and
management of high blood pressure in adults. Hypertension. 2018;71(6):e13-e115.
doi:10.1161/HYP.0000000000000065
7. Teasdale G,
Jennett B. Assessment of coma and impaired consciousness. A practical scale.
Lancet. 1974;2(7872):81-4. doi:10.1016/s0140-6736(74)91639-0. Disponible en:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/4136544/
8. Manley GT,
Maas AIR. The Glasgow Coma Scale at 50: looking back and forward. Lancet.
2024;404(10454):734-5. doi:10.1016/S0140-6736(24)01596-4
9. Cook N, Trout
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an international standard for education and practice with adults. Salford: University of Salford
Repository. Disponible en:
https://salford-repository.worktribe.com/output/3994756/the-glasgow-coma-scale-an-international-standard-for-education-and-practice-with-adults
(material oficial de la escala: https://glasgowcomascale.org)
10. Bergstrom N,
Braden BJ, Laguzza A, Holman V. The Braden Scale for predicting pressure sore
risk. Nurs Res.
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11. Bergstrom N,
Braden B, Kemp M, Champagne M, Ruby E. Predicting pressure ulcer risk: a
multisite study of the predictive validity of the Braden Scale. Nurs Res.
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12. Morse JM,
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Black C, Oberle K, Donahue P. A prospective study to identify the fall-prone
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14. Huskisson EC. Measurement of pain. Lancet.
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15. Raja SN,
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17. Maslow AH. A
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